Tomando como base el Poltergeist de Enfield, un caso de 1977 en Inglaterra, El Conjuro 2 cuenta la historia de la familia Hodgson quienes vivieron hechos paranormales en su casa, en donde los Warren se ven involucrados y buscan, como acostumbraban, la verdad sobre estos sucesos, al tiempo que descubren que un espíritu que decidió “seguirlos” en un caso que se suponía un hecho aislado, termina por vengarse de ellos.

El guión es bien adaptado a la cinematografía por Kerry y Chad Haze quienes logran vincular los acontecimientos ocurridos en Inglaterra y los papeles de cada personaje. Sin embargo resuelven todos los acontecimientos un tanto al vapor.

La fotografía tiene una temperatura un tanto fría en las escenas de horror y los preludios y en las escenas de calma maneja algo más cálido. abundan las angulaciones, planos holandeses, varios movimientos de cámara, picadas, contrapicadas, Zoom in, paneos, travellings y profundidad de campo.

Las actuaciones son buenas, Patrick Wilson y Vera Farmiga manejan el mismo tono que en la primer película, aunque ella ha tenido mejores papeles. Destaca la actuación de Madison Wolfie quien interpreta un buen papel de “niña poseída”.

La música y los silencios funcionan para crear la atmósfera adecuada de suspenso. Aunque el director trató de no recurrir a los clichés, que inevitablemente si,  no fueron tantos. Pero lo que si no le perdono a James Wan, definitivamente, es haber usado el CGI para realizar una animación que se suponía daría miedo, y que terminó en algo del tipo el “extraño mundo de Jack”.

Es una buena secuela, sin embargo,  no fue mejor que la primera pero, nunca lo son.

elconjuro2

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