Cuando se hace un remake de un clásico, se busca refrescarlo, proponer, mantener la esencia y renovarlo para las nuevas generaciones. Cuarenta y cinco años han pasado desde que vio la luz la película Papillón en 1973 protagonizada por Dustin Hoffman y Steve MCQueen, y es válido darle a las generaciones actuales una nueva versión de un best seller que en su momento significó un fenómeno tal, que cuatro años después de su publicación, si solo cuatro años, se realizó una película siendo un éxito total en taquillas, nominada al Óscar a la mejor banda sonora (Jerry Goldsmith), y Globo de Oro a mejor actor (Steve MCQueen).

Pero cuando se toma el compromiso de hacer un remake de un clásico tan importante como Papillon, se debe entender que se ha echado acuestas una gran responsabilidad sobre los hombros. Y es que en este contexto, la comparación es inevitable.

Cuando se realiza un remake, se parte de un estándar, de un precedente, ante el cual, el director solo tiene dos caminos: O igualar la película, es decir, mantener el nivel para que este no decaiga, o la mejor opción, mejorarla. ¿Cómo? proponiendo, aventurándose, evaluando la primera versión y rescatando lo mejor para crear algo muy superior.

Esta nueva versión no lo ha logrado, incluso a pesar de que en el inicio se incluye una especie de prefacio sobre cómo inculpan a Charriere, y salvo pequeños cambios, se entiende que la película debe llevar una sucesión de los eventos lo más apegada posible al drama original. Eso no es cuestionable. hasta la película de 1973 tiene detalles que no aparecen en el libro.

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Pero si es muy importante considerar los siguientes puntos para entender por qué esta película es un desastre si se compara con el film original que se supone debe superar o por lo menos igualar en cuanto a calidad interpretativa, visual, musical, de montaje, etc.

La fotografía no transmite nada, si bien es impecable, no hace ninguna propuesta real en cuanto a colores, se mira igual que el montón de películas que ofrecen una fotografía limpia, agradable a la vista, con una nitidez impresionante, pero más allá de eso no propone nada en el aspecto visual, el cual, ofrece un abanico de posibilidades si se toma en cuenta la trama de la película.

Papillon: La Gran Fuga - Slider

El diseño de vestuario, aunque es muy bueno y luce de la época, en el caso de los convictos se nota demasiado cuidado. Los gorros se redujeron y se cortaron los trajes casi a medida de cada individuo.

La banda sonora es una más del montón de películas que se copian entre sí y que no proponen nada nuevo. Teniendo la música de Papillon que le significaría a su compositor su sexta nominación a un Premio de la Academia por Mejor Banda Sonora que fue una de las 250 nominadas para los mejores 25 temas cinematográficos del American Film Institute. Simplemente no la usan.

El sonido en la película de Franklin Schaffner gozaba de pocas partes musicalizadas y más bien quiso proponer algo con los silencios y los sonidos incidentales y naturales que se encuentran durante toda la película. Basta con ver la secuencia de los convictos yendo por las calles estrechas de la ciudad para notar como juega con los incidentales del marchar de los convictos en los empedrados. Una secuencia excelente que propone y funciona… Es magnífica.

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Las interpretaciones (como era lógico) se quedaron cortas. Seguramente el director Michael Noer debió intuirlo, porque cómo compites con un histrión nato como Dustin Hoffman, O el mismo MCQueen. Y es que ambos (Hunnam y Malek) no tienen unas capacidades interpretativas de envidiarse. Sin embargo es tarea del director explotar al máximo la capacidad interpretativa de cada actor.  En defensa de Charlie Hunnam está Sons of Anarchy en donde su actuación fue excelentemente encaminada.

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Escena de Papillón 1973

Las caracterizaciones de los personajes dejan mucho que desear, no es posible que un hombre que ha estado 14 años encerrado y de los cuales 7 fueron en aislamiento, no presente algún deterioro físico. A diferencia de Steve MCQueen a quien se le ve muy bien caracterizado desde los ojos, piel  e incluso dientes, a Hunnam se le ve bien durante todo el lapso en el filme. No hubo una dedicación por la caracterización para hacerlo ver envejecido, acabado. No sería el primer actor en hacer un cambio radical en su físico para una película. Sin embargo no se hizo.

Cuando se miran las locaciones, algo anda mal ya que las secuencias en exteriores parecen más tierras semidesérticas con unos cuantos arbustos de clima frío que una jungla a nivel del ecuador como la Guayana Francesa. No es desconocido que siempre se filma en locaciones distintas por cuestiones económicas pero hay que cuidar que los paisajes correspondan con la historia. Eso le quita verosimilitud.

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La película en la forma, se mira bien. No se puede decir que sea una película pobre en lo técnico (lleva sus millones encima), también tiene secuencias bien logradas, no todo es malo, desde luego. Pero el nivel que debió tener para competir con la original (porque sí compiten) jamás se vio. Faltó más Fondo.

Existen directores que se superan así mismos en cada filme, se arriesgan, no por complacer al público sino por ser fieles a ellos mismos. El caso de Michael Noer es lo contrario, aún es un director cumplidor, habiendo tenido en sus manos este manjar cinematográfico, no propone nada.

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