Atormentado por haber descuidado a su familia durante años, Earl Stone, protagonizado por Clint Eastwood (Gran Torino, 2009) un hombre anciano que sufre del desprecio de su hija y ex esposa por haber preferido vivir su vida fuera de casa dedicándose a transportar y cultivar plantas de ornato, que ser un padre y esposo presente en la familia.

Como un hombre viejo que ha quemado todas sus naves se siente lleno de remordimientos y frustración por no tener dinero para su vejez y mucho menos el cariño de su familia. Hasta que un extraño le ofrece el trabajo ideal para él: Llevar mercancía de un estado a otro a cambio de un cuantioso pago.

Así es que sin nada más que perder, comienza a sumergirse en el mundo del narcotráfico, que ve como una segunda oportunidad de recuperar a su familia siendo un proveedor y alguien útil nuevamente.

Eastwood tiene 88 años y sigue siendo un actor y director completo. En esta entrega lleva la película perfectamente, el montaje de la historia es simple y mantiene al espectador dentro de la trama sin realizar mayores complicaciones. Su actuación destaca la manera en que Earl tiene una incapacidad para relacionarse con los demás, sobre todo la falta de empatía.

Esto se puede ver por cómo se expresa de las personas de color diciéndoles niggers o los mexicanos diciéndolesbeaners, que son adjetivos despectivos y racistas, es decir está chapado a la antigua, se quedó con sus viejas mañas y su forma de ser un tanto testarudo y racista, un rasgo típico de algunas personas de edad avanzada en Estados Unidos.

Diane Wiest (Bullets Over Broadway, 1995) destaca mejor en su actuación que el resto del reparto, dando vida a la ex esposa de Earl quien vive con un profundo resentimiento hacia él por no haber cumplido su papel de padre y esposo, pero amándolo hasta el último instante de su vida. Esto le da a su papel una calidad humana palpable y hace que se empatice con el personaje.

Bradley Cooper (American Sniper, 2014) interpreta al policía que le sigue la pista a Earl quien se ve reflejado así mismo en el agente aconsejándole poner en primer lugar a la familia y no el trabajo. El papel es secundario y no aporta mucho a la historia.

Andy García (Cuando ellas quieren, 2018) interpreta al capo que se ha quedado en su zona de confort y quien ha simpatizado con la forma de trabajar de Earl, dándole su confianza y abriéndole la puerta de su mansión como invitado especial, sin embargo el papel de García no va más allá y no demanda ni aporta mucho.

La fotografía a cargo de Yves Bélanger (Dallas Buyers Club, 2013) no es algo fuera de lo común sin embargo sabe enfatizar a través del color y la tonalidad grisácea, deslavada, la carencia y el hastío de Earl en el primer acto, contra su nueva vida con tonalidades más vivas, pero sin caer en la exageración.

La música a cargo de Arturo Sandoval (At Middleton, 2013) es buena y logra enfatizar los momentos de melancolía de Earl y sirve de apoyo al final para sacar dos o tres lágrimas en el espectador (chantaje emocional) pero bastante válido por el tipo de historia que se trata.

Eastwood se había retirado y parece que aún queda talento para rato. La Mula es sincera y no pretende aventurarse en mayores complicaciones, la historia es buena, universal y se gana la empatía del público.

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